Nuestra verdadera naturaleza

La noche anterior a la batalla, rueda de fuego, todos alrededor de la hoguera... cuentos y relatos para hacer mas llevaderas las horas previas al encuentro con el enemigo... al encuentro quizas con nuestra propia muerte... esta es una de esas historias...
...el lobo, era el custodio del bosque, conocía cada recoveco, de ese lugar encantado, energético y casi mágico… también conocía a cada una de las criaturas que lo habitaban, lugares con luz y lugares oscuros, lúgubres… por todos sus senderos había transitado…
Cuando salía del bosque, corría entusiasmado por la verde pradera, siempre fue libre, pero saboreaba cada instante del andar sin rumbo fijo… cada vez que se liberaba en la pradera, miraba al cielo y veía en lo alto volar una águila, majestuosa, imponente, su gran pico dorado que muchas veces lo encandilaba…
Cierto día, el águila apoyo sus garras en el suelo y el lobo astuto, no dejo pasar la oportunidad, y aunque desconfiando un poco se acercó. Amigo lobo, te veo correr a tus anchas por el campo, dijo el águila, pero cuando entras al bosque solo te retengo en mi imaginación… El bosque es mi hogar, águila, dijo el lobo Sabes, dijo el águila, no conozco el bosque, y es tan impenetrable su vegetación, que desde lo alto no veo nada… a lo que agrego, recién te conozco y me inspiras confianza amigo, ¿te puedo pedir algo? Claro, respondió el lobo ¿Me llevarías a conocer el bosque? Sígueme, respondió el lobo y se puso en marcha…. Por el tipo de vegetación, el águila no podía volar dentro del bosque, no podría desplegar sus alas, por lo que, caminando al lado del lobo, ingresaron de a poco en él. Todo lo que allí vio, era nuevo para ella, animales que no conocía, vegetación de mil colores, que desde lo alto no se distinguía, era un mundo ignorado por ella, un mundo misterioso que se desnudaba ante sus ojos… El lobo la miraba y notaba la cara de asombro de su compañera, casi de alucinación pensaba… pero también noto que su viaje se hacia lento, las distancias se estiraban, pero respetó el ritmo de su nueva compañera, no acostumbrada a caminar por la tierra…. Como en este bosque misterioso, el tiempo es una quimera, ninguno de los dos podría decir cuanto demoraron en recorrerlo, pero al final del trayecto el águila le dijo Gracias amigo, me has mostrado cosas nuevas, hoy he recibido una lección… se hizo un silencio, que el lobo interrumpió diciendo ¿Puedo pedirte algo águila? Por supuesto que si compañero ¿Me llevarías a tu cielo, me dejarías volar a tu lado? Liberar la imaginación, soñar, mirar el bosque y la pradera desde otra perspectiva… tocar las nubes y estar más cerca del sol… Lo intentaré amigo mío, respondió el águila El lobo entusiasmado agrego, quisiera disfrutar de esa libertad que tu gozas todos los días amiga, esa supremacía en lo alto… El águila clavo las garras en su lomo, y comenzó a levantar vuelo… el lobo sintió el dolor al desgarrarse su piel, pero la aventura, bien valía la pena… Desde lo alto pudo ver el bosque como jamás lo había imaginado, vio la pradera y los dibujos que formaban sus arroyos al recorrerla, todo era nuevo y su espíritu se exaltaba… Ella lo miraba y notaba su cara de asombro… pero también notó, que sus alas, aunque fuertes, estaban debilitadas, luego de un tiempo, dejo al lobo en la pradera y se saludaron. El águila levanto vuelo buscando el sol, el lobo caminó hacia el bosque…. Mientras lo hacia, el lobo pensaba, “en el bosque, caminar con ella, me retrasaba y cuando fuimos al cielo, al llevarme, no podía volar libremente…” “una sabia decisión es reconocer y respetar nuestra propia naturaleza… cada uno se mueve en su mundo, es conocedor y libre en él…” “de todas formas, hoy he encontrado una gran amiga, una compañera de viaje…” al entrar al bosque, dejo de ver el cielo, y no pudo observar al águila volando, mirándolo de lo alto, pensando exactamente lo mismo que él…
Dedicado a un espiritu libre y soñador, el cual me enseño muchas cosas que no olvidare...